viernes 19 de diciembre de 2008

Perfume exótico


Cuando entorno los ojos bajo el sol otoñal

Y respiro el aroma de tu cálido seno,

Ante mí se perfilan felices litorales

Que deslumbran los fuegos de un implacable sol.


Una isla perezosa donde Naturaleza

Produce árboles únicos y frutos sabrosísimos,

Hombres que ostentan cuerpos ágiles y delgados

Y mujeres con ojos donde pinta el asombro.


Guiado por tu aroma hacia mágicos climas

Veo un puerto colmado de velas y de mástiles

Todavía fatigados del oleaje marino,


Mientras del tamarindo el ligero perfume,

Que circula en el aire y mi nariz dilata,

En mi alma se mezcla al canto marinero.


Charles Beaudelaire


lunes 15 de diciembre de 2008

Lo esencial es invisible a los ojos...

Como sabéis, el fin de semana del puente de la Constitución estuve en Lyon. Para los que no hayáis estado nunca, definitivamente es una parada obligatoria si pasáis por Francia. Sus dos ríos (el Ródano y el Saona) y colinas, sus calles, bistrots, petits cafés, pâtisseries, bouchons (restaurantes típicos), iglesias, museos y otros monumentos la hacen realmente única. Como decían por allí, es una ciudad para los cinco sentidos... y aunque los franceses son, en general, bastante chovinistas, en esta ocasión tienen toda la razón del mundo.

Pero a pesar de sus calles pintorescas, edificios renacentistas y cafés bohemios, lo que más me sorprendió de Lyon fue, sin duda, la veneración que tienen los lioneses por Antoine de Saint-Exupéry, el autor del archiconocido "El Principito". Conocía el libro y sabía que su autor era francés, pero no sabía que había nacido y vivido gran parte de su vida en Lyon. Saint-Exupéry (o Saint-ex como le llaman familiarmente) es un considerado un auténtico héroe de la ciudad y está por todas partes. No sólo da nombre al aeropuerto, sino que también hay una calle céntrica con su nombre, y además una estatua enorme del autor con su famoso Principito preside la plaza principal, la Place Bellecour. Evidentemente, al volver de este maravilloso viaje no pude evitar releer la versión del libro que tengo en francés, un regalo muy especial que hacía varios años que no había leído.

Os dejo con algunos de sus pasajes para que rescatéis esos valores de la infancia que a veces se nos olvidan:

—El desierto es bello —añadió el principito.
Era verdad; siempre me ha gustado el desierto. Puede uno sentarse en una duna, nada se ve, nada se oye y sin embargo, algo resplandece en el silencio...
—Lo que más embellece al desierto —dijo el principito— es el pozo que oculta en algún sitio...

Me quedé sorprendido al comprender súbitamente ese misterioso resplandor de la arena. Cuando yo era niño vivía en una casa antigua en la que, según la leyenda, había un tesoro escondido. Sin duda que nadie supo jamás descubrirlo y quizás nadie lo buscó, pero parecía toda encantada por ese tesoro. Mi casa ocultaba un secreto en el fondo de su corazón...
—Sí —le dije al principito— ya se trate de la casa, de las estrellas o del desierto, lo que les embellece es invisible.
—Los hombres de tu tierra —dijo el principito— cultivan cinco mil rosas en un jardín y no encuentran lo que buscan.
—No lo encuentran nunca —le respondí. —Y sin embargo, lo que buscan podrían encontrarlo en una sola rosa o en un poco de agua...
—Sin duda, respondí. Y el principito añadió:
—Pero los ojos son ciegos. Hay que buscar con el corazón.

—Lo más importante nunca se ve...
—Es lo mismo que la flor. Si te gusta una flor que habita en una estrella, es muy dulce mirar al cielo por la noche. Todas las estrellas han florecido.
—Por la noche mirarás las estrellas; mi casa es demasiado pequeña para que yo pueda señalarte dónde se encuentra. Así es mejor; mi estrella será para ti una cualquiera de ellas. Te gustará entonces mirar todas las estrellas. Todas ellas serán tus amigas.
—Cuando por las noches mires al cielo, al pensar que en una de aquellas estrellas estoy yo riendo, será para ti como si todas las estrellas riesen. ¡Tú sólo tendrás estrellas que saben reír!

Y ahí está el gran misterio. Para ustedes que quieren al principito, lo mismo que para mí, nada en el universo habrá cambiado si en cualquier parte, quien sabe dónde, un cordero desconocido se ha comido o no se ha comido una rosa...

Pero miren al cielo y pregúntense: el cordero ¿se ha comido la flor? Y veréis cómo todo cambia... ¡Ninguna persona mayor comprenderá jamás que esto sea verdaderamente importante!

Este es para mí el paisaje más hermoso y el más triste del mundo. Es el mismo paisaje de la página anterior que he dibujado una vez más para que lo vean bien. Fue aquí donde el principito apareció sobre la Tierra, desapareciendo luego.

Examínenlo atentamente para que sepan reconocerlo, si algún día, viajando por África cruzan el desierto. Si por casualidad pasan por allí, no se apresuren, se los ruego, y deténganse un poco, precisamente bajo la estrella. Si un niño llega hasta ustedes, si este niño ríe y tiene cabellos de oro y nunca responde a sus preguntas, adivinarán en seguida quién es. ¡Sean amables con él! Y comuníquenme rápidamente que ha regresado. ¡No me dejen tan triste!"

miércoles 10 de diciembre de 2008

L'amour est bleu


Cuatro pasos de agua son frontera

entre su ombligo y la autopista.

Confío en la ruta de mordiscos de su espalda.


¿Me anochece para siempre esta señal?

¿O es brújula de luz para la tarde?


Elena Medel



viernes 5 de diciembre de 2008

Del agua y de ti

Sé que últimamente os estoy poniendo muchas canciones, pero no he podido evitar subir esta otra. Son canciones tan impresionantes como ésta las que le devuelven el cauce a la vida. Espero que os guste... ¡Feliz puente a todos!

martes 2 de diciembre de 2008

Las palabras


A veces las palabras se posan sobre las cosas como una

mariposa sobre una flor, y las recubren de colores nuevos.


Sin embargo, cuando pienso tu nombre, eres tú quien le da

a la palabra color, aroma, vida.


¿Qué sería tu nombre sin ti?


Igual que la palabra rosa sin la rosa:
un ruido incomprensible, torpe, hueco.