viernes 26 de septiembre de 2008

¿Regulación, prohibición o statu quo?

Estos días, parece que está de moda hablar del tema de la prostitución. Lo oímos y vemos por todas partes: es el tema central de series de televisión (como "Sin tetas no hay paraíso" o "700 euros, diario de una call girl", aunque se centran más en la prostitución de lujo), de entrevistas, libros, documentales y películas, pero además ha vuelto a resurgir el debate político entorno al negocio del sexo. En Italia, por ejemplo, se está preparando un borrador de ley que castigue por igual a clientes y a meretrices. En España, el Gobierno acaba de presentar su Plan Integral para la prostitución, y ayuntamientos como el de Sevilla acaban de lanzar una campaña que trata de disuadir a los clientes de recurrir al sexo de pago (anuncio que aparece en la foto). El tema no es baladí, puesto que la ONU calcula que el negocio de la calle mueve entre 3 y 5 billones de euros en todo el mundo y afecta a 4 millones de víctimas. La prostitución afecta asimismo a miles de extranjeras que son víctimas de la trata, es decir, que son violadas, aisladas y explotadas por las mafias del sexo (según el Gobierno, en España son el 80% de las prostitutas). La cuestión es, pues, cómo acabar con este problema de la explotación sexual, o lo que algunos llaman la "esclavitud del siglo XXI". ¿Hay que prohibir, regular o simplemente, no intervenir en el tema de la prostitución? La mayoría de los países europeos ha optado por la primera opción: penalizan tanto a los que compran como a los que venden sexo. Otros han adoptado medidas intermedias, como Suecia, que sólo multa a los clientes. Holanda, en cambio ha recurrido a la regulación. Y en España, la situación sigue siendo alegal (ni está penalizado el ejercicio de la prostitución ni tampoco está expresamente permitido). Aunque me decanto más por la regularización (simplemente, que la mujeres que voluntariamente ejerzan este oficio estén amparadas por el Estatuto de los Trabajadores, coticen, tengan una pensión digna, así como horarios, salarios y condiciones laborales decentes), sinceramente creo que con ninguno de los modelos acabaremos con la explotación sexual. Ni el cierre de la Colonia Marconi, ni las restricciones de tránsito en la Casa de Campo ni las cámaras de seguridad instaladas en la Calle Montera de Madrid han conseguido reducir la prostitución. Ésta, simplemente, se ha trasladado de sitio. Tampoco la regularización garantiza la ausencia total de la trata, ya que las mujeres ilegales y sin papeles seguirían siendo explotadas. Desgraciadamente, hay demasiada demanda de estos servicios y demasiado dinero en juego. Por algo será el oficio más antiguo del mundo...

jueves 25 de septiembre de 2008

Te viene bien las doce, de día o de noche

miércoles 24 de septiembre de 2008

En el patio del cole...

Ayer, como todos los miércoles, fue la sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados, y nuevamente volvimos a presenciar diálogos tan intensos y apasionantes como el que protagonizó nuestra queridísima ministra de Fomento, Magdalena Álvarez (alias "porque yo lo valgo" y encima salgo en bikini a lo Obregón) con la oposición... aquello parecía un patio de cole. "Manda güebos", dirían algunos! Que si yo nunca he dicho eso, que cómo se atreve a acusarme de eso y de lo otro, que si nos vemos las caras fuera del hemiciclo (o debería de decir del patio), etc, etc. La verdad es que muchas veces la imagen que dan nuestros políticos es bastante lamentable (desgraciadamente, sus Señorías nos tienen acostumbrados ya a este tipo de espectáculos), y lo de peor de todo, es que creo que nunca cambiarán. Por lo menos, a los que nos gusta la política, nos hacen pasar un buen rato... Os pongo el careo con la ministra que, como veréis, no tiene desperdicio.



jueves 18 de septiembre de 2008

Una de besos...

Hoy he estado pensando y reflexionando sobre los besos... no me preguntéis cómo ni por qué, pero de repente me he empezado a preguntar millones de preguntas sobre esta forma que tenemos los seres humanos de expresarnos. Besamos casi todos los días. Ya sea a nuestra pareja, padres, familiares, amigos/as o conocidos/as del sexo opuesto, etc... Es nuestra forma de expresar amor, cariño, ternura, amistad, afecto o incluso respeto. Algunas veces, lo hacemos casi como un acto reflejo, o incluso con cierta indiferencia, como cuando nos presentan a alguien o cuando saludamos a algún familiar/amigo/conocido. Otras, en cambio, buscamos expresar sentimientos profundos, sensualidad, vehemencia o pasión. El cómo besamos y lo que ello significa depende de multitud de factores: de cada persona (cada uno tiene su forma de besar), de quién sea la otra persona, del momento, del lugar, de la parte del cuerpo en la que se besa, y de tantas otras circunstancias que consciente o inconscientemente, nos condicionan a la hora de besar... Por si fuera poco, cada beso que damos, por mucho que quisiéramos, es único. Y todo ello sin entrar en las formas de besar que tienen otras culturas... Es increíble como una misma acción puede llegar a expresar sentimientos tan distintos y tener significados tan variados, ¿no os parece?

miércoles 17 de septiembre de 2008

¿Tiene un cigarrito?

Haciendo zapping el lunes a la hora de cenar, di con el programa "Tengo una pregunta para usted" en la que estaba de invitado el Alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón. Al poco de ponerlo, un joven sevillano, un tal Matías, le hizo ésta pregunta a Gallardón:


Me quedé de piedra, como todo el mundo (incluido el Sr. Gallardón). El sistema educativo español está mal, admitámoslo, pero de ahí a que no se te ocurra ninguna pregunta medianamente inteligente que hacerle a un político da mucho que pensar. Creo que el hombre quiso hacerse el gracioso y punto, aunque para eso mejor hubieran dejado que preguntara otro, ¿no? Lo peor es que, por lo visto, cada uno de los que preguntaron estuvieron horas y horas ensayando su pregunta. Me imagino que el chaval éste, al tenerlo tan claro, aprovecharía para tomarse unas birras mientras...

jueves 11 de septiembre de 2008

El enigma

Ayer me ocurrió algo incomprensible. Le he dado mil y una vueltas al tema, pero nada, no logro entenderlo. Resulta que suelo dejar el coche en un aparcamiento debajo de mi casa que está vigilado las 24 horas del día. No lo cojo mucho, la verdad, de vez en cuando para salir o hacer algún recado, pero nada más. Está ahí aparcado la mayoría de las veces. Pues bien, ayer cuando me disponía a cogerlo para ir a comprar unas cosas (con prisas, como casi siempre) al llegar a mi plaza de garaje me encuentro con que no estaba el coche. Miro otra vez, me aseguro de que es mi plaza, y nada, que el coche no está. Me pongo a mirar por las plazas de alrededor y tampoco. Así que fui todo nervioso a ver al guarda para preguntarle si había visto salir un coche como el mío. El guarda no había visto nada (bueno, también como para fiarse, que casi siempre están medio dormidos, pero esa es otra historia), pero me preguntó que cuándo había sido la última vez que lo había cogido, que si algún familiar tenía llaves, o si lo había aparcado fuera y me había olvidado... pero nada, yo estaba convencido de que no era nada de eso, de que lo había dejado aparcado en mi plaza como siempre hace unos días. Ya todo desesperado, hice caso al hombre y me puse a buscar mi coche por la calle por si las moscas antes de poner una denuncia, y cuál fue mi sorpresa cuando lo vi ahí, intacto, en la calle aparcado perfectamente. Me quedé petrificado. ¿Cómo puede ser que no me acuerde de cuándo lo dejé allí y por qué? Y no, no fue culpa del alcohol... Después del susto vinieron las risas, pero podría haberla liado gorda. Imaginaros que llego a denunciar el robo de mi coche. Definitivamente, hay cosas que no tienen explicación (o es que yo me estoy volviendo majara, posibilidad ésta más que probable...).

martes 9 de septiembre de 2008

Jueces por la partitocracia

Éste es el título que le daba Fernando Sánchez Dragó en su blog esta mañana a la noticia de que, por fin, los dos grandes partidos de este país se ponían de acuerdo en la renovación del Consejo General del Poder Judicial... No os puedo ocultar que ese hombre me encanta (más por cómo lo dice que por lo que dice -no sé si veíais el Diario de la Noche en Telemadrid, el tío hacía y decía lo que le salía de sus mismísimos...), pero cuando se refiere a los jueces como defensores de la partitocracia, el hombre (desgraciadamente) no puede tener más razón. Tanto el PP como el PSOE han propuesto a vocales con una trayectoria afín a sus respectivos partidos (ex-altos cargos, magistrados que han actuado en contra de uno u otro partido, etc.), y los dos vocales propuestos por CiU y PNV son ex-diputados. Vamos, que me da que de independientes e imparciales tienen lo que yo tengo de chino (o mucho menos). Aún así, me parece significativo que por fin se haya alcanzado un acuerdo sobre un tema tan importante como lo es la renovación del órgano de gobierno de los jueces, que llevaba dos años en funciones. Cuestión aparte será la renovación del Tribunal Constitucional, que también promete...

lunes 1 de septiembre de 2008

The reason is you...

Esta mañana volví al gimnasio después de un par de semanas de descanso. Normalmente, corro 30 minutos y el resto lo dedico a las máquinas. Hay días que me parece aburrido e incluso se me hace pesado el ir, otras veces, en cambio, me relaja y me distrae. Hoy era uno de esos días. Un momento en el día en el que suelo no pensar en nada. Miro al vacío y ya está. Como cuando miro fijamente las llamas del fuego. Parece que el tiempo se detiene y que, por un instante, no tengo ninguna preocupación. Sin embargo, mientras corría en la cinta, ese vacío mental se rompió con una canción que hacía muchísimo tiempo que no escuchaba. No sé si eso querrá decir algo o no, pero me dejo trastocado por un instante, sobre todo porque evoca en mi sentimientos muy intensos. Seguro que la conocéis.